Hoy se magnifica ese gesto enamorado de impregnarse de una joya, de tu ser... De ese pequeño pedacito de vida que me regalaste, que me entregaste y que celosamente guardo en mi travesía. Esta que está escrita con tu nombre y algunos mechones de cabellos tuyos. Hoy doy gracias a Dios por permitirme descubrir tu sonrisa y tu despertar día a día... Alucinando en tus mejillas, saboreando tu saliva, coloreando tu mirada y retocando tus enfados... También debo agradecer todo esa maquinaria que usas para pacientemente enseñarme, enseñarme a comprenderte, a valorarte tras mis enfados y a encontrar esos puntos donde vuelas al Amar... Venero tu presencia y detesto tus ausencias, anhelo tus llegadas y me entristecen mucho tus partidas, inconscientemente me veo contigo en cada espacio, cada gota de rocío y en la soledad, Esa soledad que congela mi vacío en un plano límbico, casi inerte... Donde te pienso y coloreo una vida juntos, viviendo, trabajando y cansándonos día a día, para caer entregados cada noche a dormir juntos, es la recompensa. Vivir implicados en la realidad y no en los sueños, no signifique que dejemos de tenerlos, de vivirlos... Saborearlos y hasta tocarlos. Vivir para que en el ocaso de esta vida, recordemos o nos recuerden, sabiendo que estuvimos vivos, que pecamos, peleamos, nos Amamos... Nos respiramos!!! Y ahí en la dulce espera de tus besos, invoqué tu mirada... Luna dime que no amargas, sus linderos de melodía, fresca lluvia de agua clara que enciende mi felonía, despojando de tus ropas a tu cuerpo que se enciende, siempre con tu mirada hermosa, azul e indecente, llevas a mi pensamiento al borde de su inocencia, desplegando la sentencia que condena tus gemidos bajo la noche estrellada, amándonos como forajidos...
John Al. Ramírez
__40__.jpg)
No hay comentarios:
Publicar un comentario